Carta a Camps de un mileurista
1 de marzo de 2010 · Clasificado en: Noticias , trackback
Molt Honorable president, me sorprende conocer a través de los medios de comunicación que su situación financiera es casi tan precaria como la mía.
Quizás por eso, por la empatía que siento ante el vacío de sus cuentas bancarias, me he animado a escribir estas líneas. Tengo 30 años, una licenciatura, idiomas y cobro, aproximadamente, 980 euros al mes. No es un gran sueldo pero con ello pago el alquiler del piso. Por el momento, no me alcanza para adquirir uno en propiedad. Usted me entiende.
El trabajo, en fin, qué le voy a contar. Estudios y empleo han seguido caminos divergentes. Mi profesión actual nada tiene que ver con mi formación universitaria. Pero procuro no quejarme demasiado. Ya sabe, al menos, con la que está cayendo, tengo trabajo. De algo hay que vivir en tiempos de crisis.
Lamento que su economía, desde luego poco boyante, tampoco le permita renovar su vehículo. Aunque, debe recordar que está en marcha el Plan Prever y que, como su coche ha superado la década (leí que tenía una antigüedad de 15 años), puede entregarlo en el concesionario a cambio de una rebaja en el precio del nuevo turismo. En mi caso el coche, tal y como está la cosa, es un lujo. Gasolina, revisiones, gastos… Yo, con mi abono de transporte me muevo a todas partes, y además, no contamino. Son las ventajas de ser pobre.
Acciones, fondos de inversión o plan de pensiones tampoco tengo. De hecho, mi cuenta corriente no es mucho mayor que la suya. Tengo poco más de 1300 euros para sobrevivir y afrontar los gastos imprevistos. Ya me he mentalizado que no me jubilaré hasta los 67. Confío, al menos, en que entonces, allá por el 2037, todavía existan las pensiones. Porque ahorrar para garantizarme un futuro, hoy por hoy, es una misión imposible.
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