La crisis rebaja el precio del lujo
31 de mayo de 2009 · Clasificado en: Economía , trackback“En lo peor de la crisis, los inversores se encontrarán con muy buenas oportunidades, especialmente en inmuebles de primera línea. Sólo es cuestión de paciencia”.
Así se expresaba el director general de un banco privado el pasado octubre, cuando a la intensidad de las turbulencias financieras se empezaba a sumar la idea de que la economía estaba abocada a un deterioro sin precedentes.
El paso de los meses ha confirmado –incluso sobrepasando las expectativas– el agudo empeoramiento del crecimiento económico en todo el mundo. Y nadie descarta que el escenario pueda complicarse aún más. De entrada, el consumo se ha resentido de forma generaliza.
“Incluso las personas más ricas del mundo han recortado sus gastos discrecionales”, sostiene Liam Bailey, director de estudios residenciales de Knight Frank en el Informe anual de la riqueza 2009, que elabora la consultora inmobiliaria británica en colaboración con Citi Private Bank.
Pero también parece obvio, en opinión de los expertos, que una vez superado el impacto de la violenta irrupción de una crisis que ha sorprendido a todos, aquellos inversores con una clara capacidad de gasto e inversión volverán a gastar y a invertir. ¿Es éste ya el momento?
A la baja
Los profesionales del sector inmobiliario coinciden en señalar que el año largo de crisis se ha dejado sentir en todos los segmentos de este mercado. Si bien el recorte de precios ha tardado más en llegar a los inmuebles más cotizados y se está materializando mucho más moderadamente, éstos también se están viendo afectados.
¿Dónde se puede sacar provecho? Según Jaime Pascual, director general ejecutivo de Aguirre Newman, lo más “interesante” de este momento es que se está produciendo una “rotación de activos que no se da en un mercado normalizado. Antes muchos vendedores se guardaban los mejores activos en sus carteras. Esto se ha acabado, y una prueba es que los bancos están vendiendo sus sedes”.
Para Pascual, en la actualidad se están viendo locales, oficinas y hoteles “con alto coste de oportunidad”. Se pueden encontrar, por ejemplo, oficinas en el Paseo de la Castellana o en el de Recoletos de Madrid entre 6.000 y 7.000 euros el metro cuadrado, cuando antes costaban entre 8.000 y 9.000 euros.
En opinión del directivo de Aguirre Newman, “el mercado está complicado y se impone hacer operaciones con mucha cabeza, tras un estudio profundo, pero creo que estamos alcanzando niveles de precios muy buenos con una perspectiva de medio y largo plazo. Si la inversión se hace a seis meses, puedes perder en el caso de que necesites vender. De lo contrario, comprar inmuebles ahora puede considerarse una fuente de ingresos para la jubilación. Es una buena alternativa a otras inversiones como la bolsa y te protege de la inflación, sin necesidad de estar muy apalancado”.
También existen interesantes oportunidades en viviendas de gama alta. “Se están haciendo descuentos que no llegan desde luego a lo que están haciendo los bancos con sus carteras de inmuebles –entre el 30% y el 50%–, pero los promotores están siendo más sensibles”, comenta Nuria Serranos, directora adjunta Corporate Recovery de Knight Frank en España. Según esta profesional, “en el momento que se encuentre algo que encaje, hay que sentarse a negociar con la propiedad”, ya que el contexto es favorable para obtener rebajas.
“Cuando el mercado estaba boyante, se negociaban cambios de calidades, o de decoración, ahora se puede obtener mejoras en los precios”, añade Serranos. Por ejemplo, en Salustiano 11, existe un edificio histórico rehabilitado junto a la Puerta de Alcalá de Madrid que se puede adquirir una vivienda desde 950.000 euros.
Mercado del arte
El mercado del arte siempre ha sido una alternativa de inversión para las personas de alto poder adquisitivo, recuerda Soraya Cartategui, especialista en pintura holandesa y flamenca de los siglos XVI y XVI. “El arte contemporáneo puede dar más bandazos, pero el antiguo es estable. Si se compra a largo plazo, y a un precio razonable, que es lo normal, la progresión puede ser más lenta, pero acaba revalorizándose, y puede ser un legado para los hijos. Hay un punto de intereses especulativos en este mercado, pero no como la bolsa”, señala esta experta.
Según Cartategui, en periodos de la economía como el actual, el interés se centra en “la pintura de alto nivel, exquisita y documentada; la del medio (más propia de las épocas de bonanza) es lo que menos arranca”. Estaríamos hablando de 60.000 euros en adelante.
Esta experta incide en que, a la hora de comprar una obra de arte como inversión, es muy importante que ésta cuente con una cotización internacional, como es el caso de la pintura holandesa y flamenca de los siglos XVI y XVVII. “La pintura contemporánea se mueve en un mercado más localista”, con lo que es más vulnerable a los pinchazos de la economía y de los boom que se producen a veces, como ocurrió en los años ochenta cuando todo subía, añade Cartategui.
De acuerdo con los datos que maneja la casa de subastas internacional Sotheby’s, el mercado del arte vuelve a respirar tras el batacazo que sufrió el último otoño. “El pasado 15 de septiembre marcó el punto final de un largo periodo de bonanza, con la subasta de Londres, la de mayor éxito, en la que se vendieron obras por valor de 250 millones de libras (287 millones de euros)”, explican en la firma.
Tras un crudo invierno, la actividad se empieza a recuperar, como lo demuestran las ventas de la semana de Nueva York del mes de mayo, la más importante del mundo del arte, según Sotheby’s, que rozaron los 50 millones de dólares (36 millones de euros). De acuerdo con la casa de subastas, los indicios más interesantes son la vuelta de los clientes clásicos, tradicionales (el boom de los últimos años se vio propiciado por la demanda de las nuevas fortunas de los mercados emergentes) y de los galeristas-coleccionistas de toda la vida.
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