Un mileurista, aunque quiera, no puede hipotecarse
12 de febrero de 2009 · Clasificado en: Economía, Vivienda , trackback
Día de nieve en Asturias, frío, paraguas, gabardina, resbalones. ¿Buena mañana para pedir un crédito? Quizás. Una reportera de LA NUEVA ESPAÑA se mete en el papel de una joven mileurista con trabajo fijo que aspira a comprarse un piso en Oviedo por valor de 132.000 euros o, lo que es lo mismo, 22 millones de pesetas. Pisos de los que ya no quedan, vaya. Pero es lo que ha calculado que puede pagarse. Con el bolsillo vacío y sin nada en la hucha para una entrada, consecuencia directa del sueldo, la joven solicita financiación en cuatro entidades bancarias. Son las nueve de la mañana. A por ellos.
Con una amplia sonrisa cruza la puerta de una sucursal en tonos rojos. «Buenos días, venía a pedir información para solicitar un crédito hipotecario», explica la joven mileurista a uno de los empleados. «Mala época para pedir un crédito; pero, si quieres, espera a que venga el subdirector», espeta un señor de traje con una de esas medias sonrisas que nunca se sabe lo que quieren decir.
Cinco minutos de espera mirando las promociones del expositor invitan a la joven a la confianza. «Me lo dan fijo, me lo dan fijo. Lo que dice esta propaganda», se repite la chica como un mantra. El subdirector resulta un hombre gris de los que no dejan recuerdo. Ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado, ni serio ni amable. Eso sí, conciso, directo a la vena como un jeringuilla. «Nosotros sólo te podemos financiar el 80% de la tasación del piso. Te daríamos 120.000 euros», explica, al tiempo que despacha rápidamente a la joven. Pero hay letra pequeña: «Te daríamos 120.000 euros teniendo en cuenta que la tasación sea similar al precio. Además necesitarías avalistas solventes? Piénsatelo, piénsatelo».
l Primera conclusión: Se acabó el truco de tasar el piso por encima de su valor real. «Yo tengo una amiga que hace dos años se compró un piso y se lo tasaron muy alto, hasta se compró un cochazo con la hipoteca», se revuelve la chica. «No, no, ahora los tasadores se basan en el precio del mercado. Piensátelo, piénsatelo», repite el bancario. Resultado final: va a ser que no.
La aspirante a hipotecada se tranquiliza contando las baldosas de Valentín Masip, Oviedo, rumbo a una nueva entidad bancaria, una caja. Segundo asalto y con la misma sonrisa en ristre. Una mujer de mediana edad recibe sonriente a la joven y le explica, con voz de resignación, que la cosa no es que esté imposible pero tampoco anda fácil. «Bueno, con tu sueldo tienes que domiciliar aquí la nómina y te haremos un estudio durante unos meses para ver tu solvencia. Después daremos otro paso», explica la bancaria, que opta por no dar muchas explicaciones del futuro crediticio. No ve clara esta hipoteca. Aun así, la joven insiste: «¿Y después». «Pues tendríamos que ver qué avalistas tienes y saber cuánto dinero tienes para dar la entrada, porque la hipoteca no te llegará para pagar todo el piso», explica la amable señora mientras ya revuelve unos papeles de otro cliente. Pasapalabra.
l Segunda conclusión: Todos los bancos exigen avalistas aunque el comprador sea un trabajador fijo. No basta la nómina.
Un banco, una caja… un banco es el tercer intento. La chica entra en una sucursal muy conocida, que se anuncia con letras blancas sobre fondo azul. En el expositor de la entrada un cartel enorme versa: «Tú cuentas». A ver si es verdad. Un hombre encorbatado de mediana edad está ajustando cuentas con un chileno, padre de familia, que parece marchar poco convencido. Advierte de que volverá.
«Yo venía porque estoy interesada en comprar un piso y quería conocer sus condiciones para una hipoteca», se presenta la joven. Estas son: «uno, financiamos el 80% del valor de la tasación del piso; dos, necesitas un avalista; tres, el interés que se te cobra es lo que marca el euribor más el 0,90, que se podría reducir al 0,60 si domicilias la nómina, tienes una tarjeta con el banco, un seguro de vida y otro de la casa con nosotros». «Perdona, ¿me dejas un boli para apuntar?», interrumpe la chica, atragantada. Veamos: A cuarenta años quedaría una cuota mensual de 619 euros, pero como esta cifra supone más de un 40% del sueldo… resultado: «habría que mirar», sentencia el banco. Tres intentos, tres negativas y una conclusión más:
l La tercera: los bancos están supliendo la bajada del euribor con una subida de sus diferenciales, es decir, siguen ganando más o menos lo mismo que antes.
La joven mileurista se resigna. Parece imposible que le concedan un hipoteca, pero hace un último intento en una de las cajas con sede oficial en la capital española y que tiene fama crediticia. Se verá. Una chica de unos treinta años, joven y con pinta de sincera, la recibe. Esta caja ofrece una financiación del total del valor de tasación del piso, pero («siempre tiene que haber un pero», advierte la banquera) «los intereses son un pelín más altos». El cálculo desvela que para comprar el piso de 132.000 euros, acabaríamos pagando 16.700 euros en intereses con una cuota mensual de 647 euros al mes durante 40 años y necesitaríamos un aval. Eso, contando con que el tasador nos hiciese una tasación del piso de 145.000 euros. «Lo veo difícil, yo creo que no va a poder ser».
l La conclusión final: Un mileurista, aunque quiera, no se puede hipotecar. Eso sí, gracias por la sinceridad de la última banquera. La mileurista pensaba que en los bancos nunca decían que no.
- El Banco de España asegura que entre noviembre de 2007 y el mismo mes de 2008, los préstamos concedidos en España aumentaron en 120.000 millones.
- Emilio Botín, presidente del Banco Santander, asegura que «es imposible aumentar el crédito en estas circunstancias» y advierte de que, si se hiciese, «se haría flaco favor a la economía».
- Santander, BBVA y Caja Madrid coinciden en que la solicitud de nuevos créditos ha disminuido un 22%.
- La banca argumenta que da menos créditos porque, en comparación con 2007, la producción industrial ha caído un 19%, el paro ha aumentando un 66%, las matriculaciones de coches han bajado un 47% y la morosidad ha aumentado un 273%.
- Muchos pequeños y medianos empresarios están que trinan con los bancos con los que han trabajado durante toda su andadura de emprendedores: aseguran que las entidades no confían en ellos y que no les conceden ayudas. Algunos reconocen incluso que han tenido que mentir para conseguir financiación.
- El Gobierno de España ha solicitado a los bancos y las cajas españolas que abran líneas de crédito para ayudar a las familias y empresas españolas a superar la crisis. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró que el Gobierno está perdiendo la paciencia con los banqueros aunque, posteriormente, Solbes matizó estas declaraciones y dijo que a él «no le faltaba paciencia».
- Los autónomos asturianos han exigido a la banca que agilice el crédito, para evitar cierres.
Via | LNE.es
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pues hija..o eres una gran mentirosa o yo tengo una suerte que te cagas..tengo un sueldo de 1100 euros..con un contrato hasta los 45 años..por lo que no es fijo ni nada..aunque se asemeja..y no he tenido problemas para que me concedieran hipoteca..es mas..me la concedian hasta 3 bancos..eso si..con un avalista..pero que quieres hija..que te la regalen? o sea no seas mentirosa..un mileurista si puede tener su hipoteca..yo la tengo..y muchos como yo tambien.
Pues que quieres que te diga… haber puesto en garantía tú casa -eso es una hipoteca, si no pagas se quedan con la casa y te devuelven, en el mejor de los casos las migajas después de que se la adjudiquen a algún subastero- y además avalista, es decir que más garantías no pueden tener… presumir de que tres bancos te daban hipoteca… me parece excesivo, no es que te la regalen, es que tú estas poniendo no sólo tu cuello, sino el de tu sacrificado avalista, que seguro sé quienes son… ¿que no harían unos padres?… pero si te crees por aceptar esas condiciones más listo que nadie… pues con nada ¡que sea enohorabuena!
Me hace gracia cuando para la compra de una vivienda solicitan avalista. Mi padre nunca tuvo avalista y tiene su vivienda, pero hoy día bancos y cajas solo quieren yogures, si no eres un yogur, ” no se fían de tí “. De hecho es que no se fían de uno, de ahí que necesiten fiador, avalista que por cierto no compra nada, pero que en algunos casos puede terminar siendo el que compra. En este país estafar como que se ve bien. Es fácil decir “me he comprado un piso” sin decir que es por que hay avalista.