¿Qué es un corralito financiero? — Pregúntame
15 de octubre de 2008 · Clasificado en: Pregúntame , trackback
Útimamente se oyen palabras como crisis, recesión, quiebra, pero desde la semana pasada, gracias a Islandia, “corralito” a vuelto a la palestra. Aquí tenéis la explicación del término.
Gracias Pedro por la pregúnta.
Hemos visto como los últimos días un país como Islandia, líder en el ranking de desarrollo humano de la ONU, ha restringido el retiro de los fondos de los bancos comerciales, exhibiendo como razón la probable “quiebra” del país si se permitía la salida masiva de dinero de las entidades.
Esto ocurrió a raíz que el sistema financiero islandés es demasiado grande para el tamaño del país, y la cantidad depositada en ellos es excesivamente onerosa, lo que sumado a la frágil situación de los mayores bancos del país (de hecho, se han nacionalizado los 3 más grandes) hace inviable el retiro masivo de dinero. Eso sí, se han garantizado los depósitos, ¿pero de que sirve si no hay dinero para devolver?
A una situación como esta es la que se denomina “corralito financiero”. Esta expresión tiene origen en la situación que se originó en Argentina a fines de 2001 y que desembocó en la peor crisis política y económica del país sudamericano.
Corralito, según el diccionario, significa “recinto con barrotes para que los niños jueguen adentro”. Y algo de ironía hay en esto: el dinero está adentro del sistema pero no puede salir. Una acepción más acertada, que se ha agregado como un argentinismo al mismo diccionario, puede ser “perverso mecanismo bancario, por el cual los ahorristas no podían retirar más que una suma fija mensual”.
El objetivo de una medida de esta naturaleza es muy simple: detener el pánico bancario y evitar la consiguiente crisis financiera y económica que esto traería, con la consecuente caída de bancos y el colapso del sistema financiero argentino por la falta de liquidez como para hacer frente a la salida simultánea de dinero.
Lo curioso es que, tan solo unos meses antes, el congreso había garantizado la libre disponibilidad de los depósitos bancarios, por intermedio de la Ley de Intangibilidad de los Depósitos, cuyo artículo 2º decía, textual: “La intangibilidad establecida en el artículo 1º consiste en: el Estado nacional en ningún caso, podrá alterar las condiciones pactadas entre el/los depositantes y la entidad financiera, esto significa la prohibición de canjearlos por títulos de la deuda pública nacional, u otro activo del Estado nacional, ni prorrogar el pago de los mismos, ni alterar las tasas pactadas, ni la moneda de origen, ni reestructurar los vencimientos, los que operarán en las fechas establecidas entre las partes.”
Tan solo dos meses después, el 3 de Diciembre de 2001, se producía el corralito financiero. Y unos pocos meses después se quiso desatar el nudo cambiando los depósitos realizados en efectivo por bonos de deuda compulsivos de un país que ya se encontraba en defult.
Pero la pregunta del millón es: ¿funcionó una medida de estas características? Sin duda alguna, el objetivo de evitar la caída de algunos bancos y el colapso financiero posterior se había cumplido. Pero trajo aparejados una cantidad de “efectos colaterales” que han dejado su marca en la sociedad argentina, a tal punto que se convirtió en materia de estudio de sociólogos, antropólogos y psicólogos locales y del exterior.
Muchos científicos extranjeros descubrían con asombro en el “little fence” (corralito en inglés) y los cacerolazos un laboratorio del comportamiento de los argentinos, y se impresionaban con algunas postales extremas. Como la de la mujer que se quiso prender fuego frente a un banco, o el ahorrista que pasó el verano del 2002 en reposera, malla y ojotas en la puerta de una sucursal del HSBC. El motivo: no podía sacar la plata para irse de vacaciones.
Pero en cuestiones económicas, resultó un boomerang que terminó provocando un efecto contrario al deseado: secó la plaza de efectivo y paralizó las operaciones cotidianas de compra y venta. En la práctica, profundizó la caída en el nivel de actividad, que tocó su piso sobre el final del primer trimestre del 2002, llegando a ser la recesión más importante de la historia del país, con una caída en el crecimiento cercano al 45%.
¿Es esto lo que le espera a Islandia? No se sabe a ciencia cierta que pasará. Hay que partir de la base que son países y culturas muy distintos entre sí. Lo que seguramente desembocará esto es en una total desconfianza en el sistema bancario, locomotora del crecimiento del país nórdico, y un grave deterioro de las carteras de inversiones de los Bancos por la recesión y por la creciente inflación que ya ha comenzado a azotar al país.
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