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La legislatura concluye con los mayores beneficios empresariales desde que existen series históricas

 

empresarios

Año de bienes para la gran empresa española. Sus beneficios en 2006 batieron todas las marcas hasta representar nada menos que un 30,6% de su valor añadido bruto (VAB). Nunca antes se había alcanzado ese registro desde que en 1984 la Central de Balances del Banco de

España recoge la información sobre la evolución económico-financiera de las empresas no financieras.

El extraordinario aumento de

las ganancias empresariales no puede achacarse a un hecho aislado -a un año extraordinariamente positivo- sino que es coherente con lo que ha sucedido en los últimos ejercicios, que han conformado una especie de edad de oro

de los beneficios empresariales. En 2005, el resultado neto se situó en el 22,2% del VAB, por encima del 19,9% alcanzado en 2004 y del 18,3% de 2003. Es decir, se observa una senda claramente ascendente. Hasta el punto de que se trata de los cuatro registros más elevados de las series históricas que obran en poder del Banco de España.

Ni siquiera durante la segunda mitad de los años 90, cuando la economía llegó a crecer por encima del 5%, las empresas ganaron tanto dinero. Y no digamos respecto de la primera mitad de la década anterior, cuando en medio de la recesión los resultados alcanzaron un mínimo histórico del –6,6% del VAB. Durante los últimos años 80, en un contexto de fuerte crecimiento, la rentabilidad se situó en el entorno del 15%, la mitad que ahora.

 

Los datos los hizo públicos ayer el director del servicio de estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, quien habló de la extraordinaria solvencia patrimonial de las empresas españolas. No es para menos teniendo en cuenta que en 2005 el resultado neto (en tasas de variación respecto del año anterior) creció un 39,9%, mientras que en 2006 el aumento fue del 18,2%.

Aumento de los atípicos

En 2007, sin embargo, se ha pasado a un crecimiento del 3%, pero hay que tener en cuenta que, como señaló ayer Malo de Molina, 2006 pulverizó todas las marcas de ingresos por la gran cantidad de atípicos que se pudieron anotar las empresas y por el hecho de que se parte de niveles elevadísimos. Aun así, y según el avance que realiza la central de balances trimestral (que no tiene por qué coincidir con la anual) el resultado neto siguió creciendo hasta situarse al final de los tres primeros trimestres en el entorno del 30% del VAB. Una marca de nueva histórica.

 

El valor añadido bruto no es otra cosa que la diferencia entre el valor de la producción final de una empresa (lo que podría entenderse como facturación) y el valor de los consumos necesarios para alcanzar esa producción. Se trata, por lo tanto, de una variable muy representativa respecto de la situación real de las empresas. La central de balances anual recoge la información que suministran unas 9.000 sociedades (sin incluir al sistema financiero), que suponen el 25,9% del Producto Interior Bruto de España, lo que da idea de su gran representatividad, mientras que la trimestral es una especie de avance de resultados.

 

Y lo que dicen ambas centrales de balances es que los beneficios empresariales se mantienen en niveles históricamente elevados, y todo ello pese a los mayores costes financieros que han tenido que soportar en los dos últimos años por dos motivos: por el aumento de los tipos de interés y por su mayor endeudamiento. Las empresas han tenido que acudir a los mercados de capitales o a la financiación bancaria para realizar operaciones corporativas o, en su caso, afrontar procesos de inversión. Algo que explica que las deudas se hayan disparado hasta el entorno del 330% de su valor añadido bruto (en términos de central de balances trimestral).

Constructoras e inmobiliarias, las más afectadas

Un porcentaje verdaderamente elevado (muy superior al de la eurozona) que explica que ayer el Banco de España aprovechara la ocasión para enviar un mensaje a las empresas. “El endeudamiento, dijo su director del servicio de estudios, es un factor de vulnerabilidad en un contexto de mayores costes financieros y de turbulencias en los mercados”, por lo que la autoridad monetaria estará “alerta”, ya que existe “preocupación”, según admitió Malo de Molina.

 

El problema afecta, fundamentalmente, a las empresas constructoras e inmobiliarias, que son las que más se han endeudado en los últimos años. Los recursos ajenos con coste representan prácticamente el 800% de su VAB, cuatro veces más que en la industria o el doble que en el sector energético. La media del conjunto de las empresas no financieras se sitúa en el 250% del valor añadido, lo que refleja hasta que punto el ‘ladrillo’ está endeudado hasta las cejas.

 

 

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