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Empacho de licenciados, empacho de mileuristas

16 de Noviembre de 2007 · Clasificado en: Noticias , trackback

Conozco a Sonia desde el primer día en nuestra primera carrera. Y ahora, unos cuantos años después, con 2 licenciaturas a cuestas, cursos de humanidades, informática y demás, está vendiendo seguros porque en su anterior trabajo, que tampoco se ajustaba a su formación, casi no llegaba ni a mileurista, la pobre.

MileuristaMi cuñado, que terminó el último curso del colegio de refilón, lo que antes, en España, llamábamos COU, decidió especializarse en un oficio: electricista. Ahora, mientras se aleja raudo como el Correcaminos de los mileuristas, está pensando qué seguro contratarle a Sonia para proteger a todo riesgo el coche nuevo que se ha comprado.
¿No os sentís cómo con un empacho de licenciados, súper-mega-preparados?
Todos sabemos mucho, leemos mucho y somos muy culturetas. Martin Varsavsky en su post “Mileuristas explicados”, enumera precisamente ésta como una de las razones por las que España, dentro de los países denominados “ricos”, está a la cola en cuanto a salarios. El propio Varsavsky habla en el artículo del post que apareció en Menéame hace un año con el título: Los mejores expedientes también son mileuristas.

¿Qué debemos hacer? ¿Desesperarnos y pensar que estamos destinados a sufrir el legado que nuestros padres y abuelos nos dejaron al pensar que al estudiar una carrera íbamos a encontrar un buen trabajo, pero que eso nunca ocurrirá?

Así debió pensar Carolina Alguacil, la joven que hace un par de años acuñó el término, ahora tan famoso, “mileurista” al escribir una carta al diario El País en la que se quejaba de su situación de malabarista y equilibrista en esta vida tan dura, tras haber hecho un viaje a Alemania y haber visto cómo vivían allí sus amigos.

Pues lo siento mucho pero yo, como otra más del inmenso rebaño de licenciados, me inclino más por la postura que defienden el autor del blog Uberum, y el autor del artículo Mileuristas, ¡De la ilusión a la cruda realidad! y que se acercan mucho a la visión de Varsavsky. Efectivamente, no todo depende del destino.

Si todos somos iguales, estamos igualmente preparados, y podemos hacer lo mismo, viviendo en un sistema capitalista que se mueve por la oferta y la demanda de las empresas es lógico que el empresario vaya a por la mano de obra más barata y mejor cualificada: si yo lo hago por 10 y tú lo haces por 5, te cogen a ti.

Si lo que queremos es ganar un pastón, trabajando a 2 minutos de casa, de 9 a 2 y de 4 a 7, sin dedicarle ni un minuto más de nuestra vida al trabajo, el trabajo no nos dará ni un euro más de su bolsillo.

Y sé de lo que hablo, porque este mismo verano he visto cómo decenas de jóvenes estudiantes y recién licenciados, inscritos a ofertas de empleo y becas, relativamente bien remuneradas (es decir, con un salario medio-alto dentro de la oferta de becas actuales) y con subvenciones de comida y transporte, no podían o no querían empezar a trabajar porque estaban de vacaciones, porque no les apetecía, o porque empezar como becario, les parecía poco.

Por supuesto, no toda la culpa es nuestra. Pero está claro que quien no se mueve, no encuentra. Y la realidad es que estamos saturados de licenciados de Humanidades, empezamos a estarlo de licenciados de ingenierías y parece que el fármaco a esta situación son las oposiciones.

El virus del mileurismo se extiende y sólo aquéllos que destacan se convierten en un producto lo suficientemente original como para desmarcarse.

Mientras, los oficios han cambiado su camino de toda la vida. Como dice el artículo La Formación Profesional sale del agujero, la FP, cada vez se arma de más prestigio. Mucha práctica durante la formación, un puesto seguro, incluso antes de terminar los estudios y la posibilidad de contratar un seguro a todo riesgo para el coche nuevo y comprarse una casita en la playa para el verano.

Via Univerisa Blogs

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